Finalizó el fin de semana largo y después del éxodo de vuelta vino la tan ansiada lluvia. El cielo de Nueva Atlantis se cubrió con un manto oscuro...parecía una ola gigante que venía desde el sur, realmente impresionaba. El agua vino muy bien porque todavía algunos pinos en el predio incendiado, su corteza carbonizada todavía humeaba...la lluvia caída comenzó a filtrarse a través de las calles de arena recargando nuestros espejos de agua naturales. La sequía comenzó a ceder...ES EL GRAN EQUILIBRIO DE LA NATURALEZA QUE EL HOMBRE NO TIENE NINGÚN DERECHO A DESTRUIR.
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