Imaginemos nuestra Nueva Atlantis en sus orígenes, con sus medanales, depresiones, anchísimas playas…su fauna marina y terrestre. Veamos a Nueva Atlantis hoy. Turistas de otras playas que migran a la nuestra en busca de un lugar mejor. San Clemente, Santa Teresita, Mar del Tuyú y también San Bernardo…sus playas cada año más chicas, el cemento le gana a la arena. Lugares que no supieron preservar.
La pregunta es: ¿Seguirán iguales nuestras playas en el 2020, entre el calentamiento global, la suba del nivel marino y las políticas municipales?
Hoy la fiebre de la hiperconstrucción se volvió letal y alteró la pulseada entre sedimentación y erosión que estabilizan la playa a favor de la erosión.
Se anuncian cosas por venir: Antes de los ’70 había una media de 2,5 sudestadas severas por año, ahora son siete debido al cambio climático. De aquí a fin de siglo no sólo tendremos el mar entre 60 centímetros y un metro más alto en todo el mundo.
El viento sudoeste de todos los días es “pro-playa”: provoca olas que traen arena desde el fondo marino hacia la costa, y trabajan a favor de la sedimentación. Pero una sudestada Padre y Señor Nuestro, viene con olas de dos metros, montadas además sobre una “marea de tormenta” que levanta el mar otro par de metros más.
Este oleaje es totalmente “anti-playa”, erosivo: las olas penetran la costa en profundidad, y en su turbulento retroceso, se llevan toneladas de playa mar adentro.
El asunto es: ¿Qué hacen ciertos personajes del pueblo y administradores de este recurso para remediarlo?...Descúbralo a continuación:
- No olvidan que la playa es una fuente inagotable de arena para la industria de la construcción. Por ejemplo, el 90 por ciento de la construcción de Bahía Blanca se hizo con la arena de la playa de Monte Hermoso. Los hermosos monoblocs playeros que se ven en el Municipio de la Costa requieren mucha arena: “La playa que se arregle”.
Cuantas veces vimos el ir y venir de carritos cargados de arena y después descargarlos en diferentes terrenos de Nueva Atlantis…o no? - Hacen calles o bonitas avenidas linderas al mar, como si la playa fuera una calle más…Haga como los genios inmobiliarios y municipales que arrasaron las dunas de Pinamar para crear una avenida costanera… “Saque esos médanos de porquería que no lo dejan ver el mar…” Y entonces verá cómo el mar viene hacia usted…
- Diseñan las calles en cuadrícula y las asfaltan bien. Las calles de arena absorben agua de lluvia. Las calles rectas, asfaltadas, impermeables, en pendiente y que cortan la playa en ángulo recto, en cambio forman raudales de agua perfectos, Niágaras instantáneos; así se forman grandes cárcavas en la playa y se lleva grandes cantidades de arena mar adentro.
De lo expuesto se deduce que no es difícil transformar una playa de 100 metros de ancho en otra de 20, en menos de un cuarto de siglo.
Para no olvidar…hay otro método infalible para completar el trabajo destructivo anterior: la siembra de espigones. Para las constructoras es un negocio redondo. También es un buen modo para justificar los impuestos y es una forma de decir: “¡Estamos salvando la playa, canejo!” Estamos salvando a las constructoras, tal vez…Pensemos en Miramar y Mar del Plata.
Tengamos cuidado con eliminar la línea de médanos para hacer una avenida costanera, una playa de estacionamiento o un frente de consorcio altos “con vista al mar”. Eso es un desastre en fija. La playa se queda inmediatamente sin arena de la reposición eólica y se corta el eslabón de la cadena de la “corriente costera de deriva” (una especie de larguísima cinta transportadora de arena).
Qué logran estos personajes haciendo lo antes expuesto: obran sobre un único componente de la corriente de deriva: el sedimentario. Literalmente lo liquidan. Pero el componente erosivo de la corriente de deriva sigue trabajando, y está cada vez más activo debido al cambio climático: el mar sube.
Se logran dos cosas:
- La playa desaparece, pero el balneario sigue adelante como puede… “ ¡Pongan un boliche bailable allí!”… “¡Reflotemos la vida nocturna!”.
- El éjido urbano resultante se parece al del conurbano porteño.
Otro tema importante…no olvidar que las costas medanosas bonaerenses tienen pequeños acuíferos de agua dulce, que se recargan constantemente con las lluvias. La recarga es fácil porque la arena es muy permeable.
¿Usted conoce mejor modo de despresurizar un acuífero dulce que ponerle encima una tapa impermeable, de modo que la lluvia no pueda infiltrar y recargarlo? Lo lograron plenamente en sitios como San Clemente, ciudad tan de cemento y asfalto que ahora deben traer el agua potable desde tierra adentro, por cañería.
Hay otro modo de estropear los acuíferos costeros: Los pozos ciegos. Ni hablar de hacer redes cloacales y conectarlas a plantas de tratamiento de efluentes líquidos. ¿Usted vio alguna planta de tratamiento en algún lado de la costa?
El resultado es que incluso en sitios “paquetes” como Cariló, el agua de pozo (la que sale de las canillas) tiene un contenido bacteriológico que mejor no vean.
Ahora si toma agua “potable” de la red de Costa del Este, (otro sitio finolis), se van a pescar una diarrea heroica por coliformes. Allí se vive de agua envasada.
Lo invito a sacar conclusiones.
ANA MARÍA RIERA [Nikita]
| Estas imágenes fueron tomadas de unas fotografías sacadas en febrero de 1999, cuando se sufrió una terrible sudestada que arrasó con todo y gracias a los médanos y la vegetación sobre ellos muchos se salvaron de quedar sin casa. |
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| Las fotos muestran la manzana que forman las calles Yrigoyen hasta La Playa entre Almafuerte y Cobo. La primera información habla de que un "privado" habría comprado esa manzana. Un vecino de la zona comenta que: "Hoy día todo el perímetro de las calles Almafuerte, Yrigoyen y Cobo se encuentran alambrados hasta La Playa con una altura de aprox. 2 metros; han hecho una depredación del médano y vegetación descomunal. |
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