Queridos Atlantes: Son muchas las leyendas que pueblan el imaginario popular de las distintas regiones de Argentina: los designios divinos, las extrañas apariciones y los animales transformados en seres humanos signaron sus días y definieron su actuar en distintos puntos del país. Por tal motivo es mi deseo hacerles conocer una leyenda que escuché en reiteradas oportunidades, narradas con ese tono de suspenso que nos hace transportar a un mundo irreal. NUEVA ATLANTIS no podía quedar fuera y he aquí lo que algunos residentes me han contado, sobre una “aparición”, conocida como “LA LLORONA” y que fuera vista en nuestras playas, causando un terrible susto a más de un pescador nocturno.
ANA MARIA RIERA [NIKITA]
Algunos lugareños autóctonos de Nueva Atlantis cuentan que aquellos pescadores que fueron en busca de las costas más alejadas y tranquilas para arrojar sus líneas al mar, fueron de pronto sorprendidos por un fuerte viento, en una noche oscura sin luna como pocas….allí a lo lejos se comienza a divisar una figura femenina, envuelta en tules blancos que flamean entre sus formas al compás del viento. Esa presencia que avanza y avanza lentamente hacia ellos gime y llora desconsoladamente….
Como es obvio, todos intentan socorrerla y al tratar de llegar a ella, la joven emite un escalofriante grito, al momento que presurosa se interna en el mar…sin que sus pies toquen el suelo.
Su aparición suele darse en el sector comprendido por las playas del Barrio La Esmeralda y el Barrio de las Casas Rodantes; esta última, próxima a la última bajada de lanchas.
Su imagen causa horror, pero ella es inofensiva, siempre se aleja de todo aquel que desea verla de cerca.
Se cree que el alma en pena recorre nuestras playas en busca de su amante, un peón jornalero que había venido a estas costas en busca de trabajo.
Dicha dama, había estado casada con un hombre poderoso de la zona, mucho mayor que ella y en su hacienda había conocido a su galán que después de enamorarla, le propuso huir lejos de allí, concordando hacerlo durante la primera noche sin luna, en las alejadas costas de Nueva Atlantis.
Es así que llegado aquel momento, la enamorada mujer concurrió a la cita en los medanales, frente al mar…el peón jornalero nunca apareció…la dama volvió al lugar noche tras noche para encontrarse con el joven que nunca asistió.
Sumida por la desesperación y el desencanto, cegada por sus propias lágrimas, lentamente se internó en las profundidades del mar y se ahogó.
Son pocos los afortunados que pudieron verla después de muerta…dicen que su cuerpo flota…tan blanco y transparente que parece hecho de nubes. Tímida y huidiza, cuando alguien intenta acercársele, “la llorona” huye hacia el mar.
Aún hoy…cuando la noche es cerrada y comienza a soplar el viento sur, se oye el lamento de “la llorona”.
¿Cuál será la causa de ese sonido? ¿Será la conformación geográfica de esa parte de la costa? Ustedes tienen la palabra final…