Hace unas semanas atrás Raúl Ciani nos envió unas fotos preciosas de Nueva Atlantis que fueron colocadas en la galería de imágenes del sitio. Entre ellas había algunas que mostraban a un elefante marino de importante tamaño en la playa. La cara de tristeza que tenía ese bicho es realmente impresionante. Muchas personas comenzaron a mandarme mail o dejar comentarios en la página para que Raúl nos cuente la historia del día en que fueron tomadas esas fotos y qué había pasado con el animal. Raúl, muy gentilmente me envió un mail haciendo referencia a dichas imágenes. Gracias Raúl por compartir con nosotros tu historia!
El elefante marino que se vé en las fotos apareció en la parte más al sur de Nueva Atlantis, el día 17 de febrero del 2008. Estaba pescando y de repente y por suerte ya había tirado la linea ( susto que me iba a pegar con el agua a la cintura y el "bicho" apareciendo a mi lado ) aparece a unos diez metros de mi caña.
Se lo veia viejo y cansado, con lastimaduras en su piel. Y ahi estaba tomando un respiro, agotado de venir de no se donde. Fué toda una sensación en la playa para los que estabamos ahí, y para los que pasaban y paraban para mirarlo. No faltó quien quizo sobresalir y lo molestaba, y hubo algunos jóvenes que saltaban sobre él a la carrera y apoyaban su pie en el salto sobre el pobre animal. Fotos le sacaron en cantidad. Posteriormente, de a poco lo fuimos dejando sólo para no perturbarlo más, y quedó ahí donde casi ya no hay agua. Después volvió a entrar a nadar por la primera canaleta, hacia el norte y volvió a salir nuevamente a la playa a unos 100 o 200 metros de su primera salida y otra vez la gente se volvió a juntar a su alrededor. Quería paz y no la encontraba.
Al volver al día sigiente a la misma zona, lo entramos mas cerca, entre los medanos a la sombra, seguramente a pasado la noche allí. Se lo veía débil y fatigado.
Al tercer día seguía en los médanos, ya nadie lo molestaba. Seguramnte perdió su rumbo, y ya viejo y con heridas vino a morir a las playas de Nueva Atlantis, esa era la impresión que causaba. Después ya no volvimos a la zona . No se de su destino. Realmente daba pena verlo, pues se movía con mucha dificultad, y sabíamos que en el estado en que se encontraba le sería muy difícil conseguir alimento y uno veía el deterioro grande que tuvo en esos tres días, ya no queríamos volver a esa playa ese verano, no queriamos verlo morir...